Lágrimas

Las palabras hieren.

Palabras en boca de corazones ofuscados y mentes cerradas, lastiman como dagas que penetran en medio del pecho, el lugar donde queda el alma, lugar que la mía abandonó descaradamente.

El alma herida sangra, sangra de dolor y su calabozo se inunda con el fluido amargo e incoloro que brota de sus heridas. La falsa fortaleza, carcelera del alma, activa las alarmas que anudan un escudo protector en medio de la garganta.

El alma, víctima de tal tortura y al borde de desvanecerse, desata el nudo con toda la fuerza que le otorga la poca fe que le queda y abre las ventanas, drenando su celda y volviendo a la vida .

La sangre del alma escapa a través de sus ventanas. Libera una parte de sí misma a bordo de las lágrimas que ruedan a toda prisa, delizándose sobre el rostro y abandonando su prisión en busca de paz.

Adorable & Desastrosa

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